
Bodegas Barbadillo aprovechó la celebración de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla para conmemorar los diez años de colaboración que mantiene con el mayor acontecimiento internacional dedicado a este arte universal. Lo hizo con una nueva edición de la experiencia enogastronómica ‘De Mirabrás a Solear’, una cata armonizada de cantes, vinos y platos incluida en el programa oficial de actividades paralelas de la Bienal, concebida para demostrar que el vino y el flamenco comparten mucho más que un origen andaluz: ambos son fruto del tiempo, de la tradición y de una forma de entender la cultura.
El escenario elegido fue Casa Inquieta, la antigua Taberna del Alabardero, donde representantes del mundo institucional, cultural y gastronómico participaron en una experiencia que convirtió una cata de vinos en un recorrido por algunos de los grandes símbolos de Andalucía.
Bajo el subtítulo ‘Flamenco en femenino, entre versos y vinos’, la propuesta tomó como punto de partida una singularidad de los vinos del Marco de Jerez: la manzanilla es el único vino con nombre de mujer. Sobre esa idea se construyó un relato en el que cuatro vinos de Barbadillo —Mirabrás, Nave Trinidad, Manzanilla Solear y Pastora— dialogaron con cuatro elaboraciones gastronómicas y cuatro palos del flamenco.

La experiencia fue diseñada por José María Castaño, mientras que Montse Molina, enóloga de Bodegas Barbadillo, explicó las características de cada vino y la armonía con cada plato. La interpretación musical correspondió a la cantaora Carmen Gil.
Durante la presentación institucional, el presidente de Bodegas Barbadillo, Manuel Barbadillo Eyzaguirre, recordó que el compromiso de la bodega con la Bienal responde a una forma de entender el papel de la empresa en la sociedad: «El vino forma parte de la identidad cultural de Andalucía. Igual que el flamenco y la poesía, habla de nuestra tierra, de nuestra historia y de nuestra manera de emocionarnos. Esta es sin duda una oportunidad única para disfrutar de todos los valores que tenemos en Andalucía».
Por su parte, el director de la Bienal de Flamenco de Sevilla, Luis Ybarra, destacó el valor de estas iniciativas para proyectar el flamenco hacia nuevos públicos. Asimismo, la teniente de alcalde delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Angie Moreno, puso el acento en la capacidad de la ciudad para integrar patrimonio, gastronomía y cultura.
Álvaro Alés, director de Marketing de Bodegas Barbadillo y director general de Gastropass, señaló: «Hace diez años entendimos que la Bienal era mucho más que un festival y que Barbadillo podía aportar algo más que un patrocinio. Este año hemos querido hacerlo a través de la manzanilla, un vino profundamente ligado a nuestra tierra y el único que lleva nombre de mujer».
La experiencia, desarrollada por Bodegas Barbadillo junto a Gastropass, forma parte de una línea de trabajo que integra cultura, vino y territorio para proyectar el flamenco a través del turismo gastronómico.
Durante toda la XXIV Bienal de Flamenco, Casa Inquieta —ubicada en la antigua Taberna del Alabardero, en la calle Zaragoza de Sevilla y hoy reconvertida en tablao flamenco, restaurante y espacio de experiencias premium— ofrecerá a quienes presenten ese mismo día su entrada oficial de la Bienal una copa de Manzanilla Solear acompañada de una de las tapas creadas para «De Mirabrás a Solear», prolongando la experiencia más allá de los escenarios.
Bodegas Barbadillo
Fundada en 1821 en Sanlúcar de Barrameda, Bodegas Barbadillo es una de las empresas familiares más antiguas de España y un referente del sector vitivinícola nacional. Su ADN pionero ha impulsado algunos de los hitos más relevantes del vino español, desde la primera manzanilla embotellada hasta el desarrollo de nuevas categorías que han ampliado las formas de disfrutar del vino. Líder en la D.O. Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y presente en más de 50 países, Barbadillo aúna más de 200 años de raíces históricas con un firme impulso innovador. En los últimos años, la compañía ha reforzado su liderazgo explorando tendencias emergentes como los ready to drink, los vinos de baja graduación y sin alcohol, con propuestas que responden a las nuevas demandas de los consumidores sin renunciar a la calidad y al carácter vinícola.










