
La recogida de residuos orgánicos necesita la implicación de los ciudadanos y la aplicación de nuevas tecnologías para evitar sanciones europeas a los ayuntamientos. Así se ha puesto de manifiesto en la jornada ‘Biorresiduos sin excusas: de la obligación legal a la prueba técnica’ organizada por la Escuela Internacional de Servicios Públicos (EiSP) en Huelva.
En este foro, alcaldes, concejales y directores y jefes técnicos de empresas de recogida y tratamiento de residuos han analizado cómo deben prepararse para la llegada de la nueva Directiva Marco de Residuos de la Unión Europea (y su transposición en planes como el PEMAR de España), el próximo 1 de enero de 2027, que establece que solo podrá contabilizarse como reciclado cuando los residuos hayan sido recogidos en origen, garantizando su control.
Por tanto, la recogida separada de biorresiduos se ha convertido en una responsabilidad técnica que exige datos, control de impropios, caracterizaciones periódicas y trazabilidad, lo que está suponiendo una dificultad para los consistorios que precisan de nuevas herramientas para justificar la trazabilidad de los residuos y conseguir que sean aceptados en plantas de compostaje o para hacer bio gas y abonos orgánicos, como se ha puesto de manifiesto en esta jornada.
El curso ha sido inaugurado por Felipe Arias Palma, primer teniente de alcalde de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huelva; quien ha dado a conocer cómo se está midiendo el cumplimiento de la normativa en la capital onubense. Arias ha dado las pautas que “tenemos que saber cuánto estamos recogiendo, cómo evoluciona esa recogida, cuántos ciudadanos están participando realmente, qué calidad tiene lo que recogemos y, conforme vayamos avanzando, qué nivel de impropios tenemos y qué trazabilidad somos capaces de mantener sobre ese residuo. Y en Huelva estamos construyendo ese sistema de medición prácticamente al mismo tiempo que estamos desarrollando el propio servicio”.
Por su parte, Julián Maza, secretario de la EiSP, ha asegurado en su intervención que “la nueva normativa busca una separación distintiva de los biorresiduos, la parte orgánica que recoge el famoso quinto contenedor, por lo que los consistorios deben asegurar su trazabilidad, dejar evidencias para una inspección. Nuestra escuela ofrece contexto, facilidades y experiencias de éxito de ciudades que ya están siendo auditadas y controlando esta separación de manera eficiente, para que puedan ser aplicadas en el resto de municipios”.
La cita ha contado con la participación de Josep Maria Tost i Borràs, experto en gestión de residuos, ha explicado qué exige exactamente la normativa alertando que “casi la mitad de nuestros residuos son materia orgánica, hacer una buena separación en la fuente en origen es el mejor sistema y el más económico. Un mal manejo de residuos orgánicos que provoca metano 30 veces más peligros exclusivos que es lo que causante del efecto invernadero”. A lo que ha añadido que “poner el quinto contenedor en la calle no es algo automático, ya que puede convertirse en un vertedero con todo mezclado. El proceso requiere una buena implantación y sobre todo una buena campaña de concienciación ciudadana y de implicación de los grandes generadores”.
La jornada ha concluido con una mesa redonda en la que han participado Sergio de Lucas, jefe de Servicios Públicos de EMULSA; Santiago Ponce, director ejecutivo de Giahsa; y Josep Maria Tost i Borràs, experto en gestión de residuos, que ha actuado como moderador.
El encuentro ha contado con la colaboración de la Federación Onubense de Empresarios (FOE), CAPROSS y Formato Verde.
Escuela Internacional de Servicios Públicos (EiSP)
La Escuela Internacional de Servicios Públicos (EiSP) es una institución especializada en la formación y conexión de los profesionales que hacen posible el funcionamiento de las ciudades.
A través de un amplio plan de cursos, programas especializados y jornadas, EiSP fomenta del talento de los profesionales especializados en la gestión de los servicios público creando espacios para actualizar conocimientos, analizar retos reales y compartir soluciones aplicables a la gestión diaria.
Sus programas están dirigidos a directivos, técnicos, empleados públicos, responsables políticos y profesionales vinculados al sector público que, aunque operan en territorios distintos, comparten el compromiso de ofrecer servicios públicos más eficientes, sostenibles y centrados en las necesidades de la ciudadanía.
Más que una escuela convencional, EiSP funciona como un nexo de unión entre organizaciones que entienden que mejorar los servicios públicos exige conocimiento, colaboración y experiencia compartida.










