
SinHumo, compañía especializada en alternativas sin combustión y en el asesoramiento a fumadores adultos en el uso responsable de productos de vapeo, ha puesto en marcha un ambicioso plan de crecimiento con el objetivo de superar las 60 tiendas en España antes de finales de 2028 y consolidar su posición como uno de los principales operadores del sector.
Fundada en 2013, la compañía cuenta actualmente con 14 establecimientos propios, ubicados mayoritariamente en Sevilla y su área metropolitana, además de presencia en Huelva, Jerez de la Frontera y Badajoz. A esta red se suma un centro logístico propio en Sevilla, que da soporte tanto a las tiendas físicas como al canal online, uno de los principales motores de crecimiento del grupo.
El plan estratégico contempla un crecimiento mixto, combinando nuevas aperturas con operaciones de adquisición. “Estamos negociando la compra de una red de tiendas en el centro de España que nos permitiría acelerar la expansión fuera de Andalucía”, explica Jorge Marín, fundador y máximo accionista de la compañía. En 2025, SinHumo alcanzó una facturación de 11 millones de euros y prevé superar los 16 millones en 2026, apoyada en una plantilla de más de 60 profesionales.
Desde sus inicios, SinHumo ha orientado su actividad exclusivamente a fumadores adultos, que representan en torno al 90 % de su base de clientes. La compañía subraya que su propósito va más allá de la venta de productos: SinHumo se define como un centro de ayuda para fumadores adultos que buscan abandonar un hábito del tabaco, que en España causa alrededor de 60.000 muertes al año, según datos oficiales de salud pública.
“El mercado del tabaco tradicional llevaba décadas sin apenas evolución tecnológica”, señala Marín. “La aparición de alternativas sin combustión responde a un cambio estructural en la forma en que los consumidores adultos abordan el consumo de nicotina”.
“El vapeo no es inocuo, pero elimina la combustión, que es la principal causa del daño del cigarrillo tradicional”. En este sentido, recuerda que organismos de referencia como Public Health England han concluido que el vapeo es al menos un 95 % menos dañino que fumar, al reducir de forma significativa la exposición a sustancias tóxicas asociadas a la combustión del tabaco.
Marín subraya que este fenómeno se enmarca además en un contexto de aceleración tecnológica generalizada: “Estamos ante un mercado extremadamente dinámico e innovador, donde la regulación, la tecnología y el comportamiento del consumidor evolucionan de forma constante”.
A lo largo de la última década, SinHumo ha desarrollado un modelo de grupo integrado, que abarca no solo el retail y el comercio electrónico, sino también la fabricación de marcas propias de líquidos y una distribuidora mayorista que suministra producto a terceros. Esta estructura permite a la compañía controlar toda la cadena de valor, desde el desarrollo del producto hasta la atención final al consumidor, con un fuerte foco en el asesoramiento especializado y la formación continua de sus empleados. En la actualidad, el grupo gestiona cerca de 100.000 pedidos anuales a través de su plataforma on line.
El fundador subraya que el aumento de escala resulta clave en un sector cada vez más regulado y fragmentado. “La evolución normativa y la madurez del mercado exigen operadores sólidos, con capacidad de inversión, economías de escala y una comunicación responsable con consumidores e instituciones”, afirma.
La innovación y la diversificación de productos constituyen otro de los ejes del plan. La empresa está desarrollando una aplicación propia orientada a acompañar al fumador adulto en la reducción progresiva del consumo de nicotina y ha incorporado nuevas categorías, como las bolsas de nicotina, ya consolidadas en varios países europeos, así como bolsas de cafeína sin azúcar ni calorías.
SinHumo es propietaria del 100 % de su red de tiendas, un modelo que, según la compañía, ha demostrado su viabilidad tanto en entornos urbanos como en centros comerciales. “Hemos construido una estructura sólida y ahora es el momento de escalarla con prudencia, rigor y una clara vocación de impacto positivo en salud pública”, concluye Marín.










