
El 1 de agosto, miles de vehículos abandonarán Madrid con un mismo destino: las vacaciones. Muchos pondrán rumbo a las playas de Cádiz en una de las jornadas con mayor intensidad de tráfico del año. Entre ellos también habrá coches eléctricos. El recorrido hasta La Barrosa, en Chiclana de la Frontera, suma 658 kilómetros, una distancia que hace apenas unos años generaba dudas sobre la autonomía y la disponibilidad de puntos de recarga. Hoy, el reto ya no es llegar, sino comprobar cuánto ha cambiado la forma de afrontar un viaje largo.
La preparación comienza prácticamente igual que en cualquier desplazamiento. Puesta a punto del coche, revisión de la ruta, consulta del estado del tráfico y del tiempo previsto. En el caso de un vehículo eléctrico, además, existen distintas aplicaciones que permiten localizar los puntos de recarga disponibles, conocer su estado en tiempo real o planificar las paradas. Entre ellas, la app Movilidad Iberdrola, una de las mejor valoradas por los usuarios, permite organizar el recorrido, iniciar la recarga desde el teléfono móvil y seguir todo el proceso durante el viaje. Con el itinerario definido y la batería al 100 %, solo queda incorporarse a la carretera.
El viaje hasta la costa gaditana puede completarse con dos paradas de recarga rápida, una en el entorno de Mérida y otra antes de afrontar el último tramo desde Sevilla. Lo importante no es tanto dónde se realizan como cuándo: coinciden con las mismas pausas que cualquier conductor aprovecharía para desayunar, tomar un café o almorzar. Mientras los ocupantes descansan, el coche recupera autonomía. En conjunto, el tiempo de recarga ronda los 45 minutos, integrado casi por completo en esos descansos habituales.
También cambian las cuentas. Tomando como referencia un recorrido de distancia similar, el desplazamiento tendría un coste aproximado de 31 euros en un vehículo eléctrico, frente a 74 euros en uno de gasolina, lo que supone un ahorro cercano al 58%. Si parte de la energía procede de una recarga doméstica antes de salir, el coste puede reducirse todavía más.
Con el viaje ya resuelto, La Barrosa aparece al fondo. Con el mar ya a la vista, solo queda bajar las maletas, buscar la sombra y darse ese primer baño que lleva horas haciéndose esperar. La Operación Salida queda atrás. Las vacaciones, por fin, acaban de empezar.










