
Durante años, la vivienda de alta gama se ha entendido principalmente a través de la arquitectura, la ubicación o las vistas. Hoy, hablar de calidad de vida supone hablar también de paisaje, bienestar y de la relación que establecemos con el entorno.
Laura Pou, CEO de Laura Pou Paisajismo, ha reafirmado el papel del paisajismo como actor fundamental desde el primer boceto de cada proyecto, trabajando de forma conjunta con la arquitectura y la ingeniería. La paisajista trasladó esta reflexión durante su intervención en el Forbes Real Estate Forum Costa del Sol powered by CDComunicación: Luxury, Business & Future Living, celebrado el pasado mes de junio en el Hotel Kimpton Los Monteros de Marbella, donde el extenso jardín lleva su firma. Laura Pou participó en la mesa Arquitectura, diseño e innovación. Cómo se redefine el concepto de vivir bien, junto a Roque Justicia, director general de Proinsermant, y Antonio Ruiz, CMO & PR de ARK Architects.

Laura Pou puso el foco en la necesidad de integrar el paisaje desde las primeras fases del proceso creativo. Incorporarlo desde el inicio permite estudiar cuestiones como la orientación, las vistas, las zonas de sombra, la privacidad, los recorridos y la relación entre los espacios interiores y exteriores. “La gente no termina de entender que el jardín es una estancia más de la vivienda y que, en la Costa del Sol, es además una de las que más se utiliza. Si no se empieza de manera conjunta desde el inicio, el resultado no suele ser bueno”, ha afirmado la paisajista.
Para Pou, dejar el diseño exterior para la última fase limita las posibilidades del proyecto, ya que muchas de las decisiones arquitectónicas y técnicas están tomadas y el margen de actuación es mucho menor. “El jardín no puede limitarse a ocupar los espacios que han quedado libres. Cuando el paisajismo se deja para el final, pueden aparecer zonas sin sombra, recorridos poco funcionales o lugares en los que ya no es posible plantar determinados árboles por la presencia de instalaciones o cimentaciones”, ha señalado.

Trabajar conjuntamente desde el principio permite que arquitectura, ingeniería y paisajismo respondan a una misma idea y que el resultado se adapte mejor al terreno y a la forma en la que se va a habitar la vivienda.
Para Laura Pou, el paisajismo va mucho más allá de incorporar vegetación. Cada proyecto debe responder a la arquitectura, a las características del terreno, al paisaje que lo rodea y a las necesidades de quienes van a disfrutarlo. La naturaleza aporta identidad, biodiversidad, confort y una conexión emocional con el lugar. “Se trata de entrar en un espacio y encontrarse maravillosamente bien sin saber exactamente por qué. Si eso ocurre, el proyecto ha funcionado”, ha destacado.

Arquitectura conectada con el territorio
Esta mirada se extiende también a la arquitectura. Desde una visión personal, Pou se mostró crítica con los que denomina “cubitos de cristal”, un modelo que, a su juicio, se ha extendido por la costa y ha contribuido a que algunos proyectos pierdan parte de su identidad. Para la experta en paisajismo, “lo primero que hay que hacer es saber dónde está uno. Estamos en Andalucía. Si yo me fuera a Rusia y quisiera hacerme una casa, elegiría una dacha, que es una construcción tradicional rusa. No se me ocurriría pedir un cortijo”.

En este sentido, la paisajista señaló que la arquitectura contemporánea de la Costa del Sol debe reinterpretar la arquitectura vernácula andaluza, adaptándola a las necesidades actuales y teniendo en cuenta el clima, la vegetación, los materiales y la relación entre los espacios interiores y exteriores. No se trata de reproducir modelos del pasado, sino de proyectar desde el conocimiento del territorio y de la identidad del lugar.
Formada en la Escuela Castillo de Batres de Madrid en Paisajismo, Ordenación del Territorio y Estudio de Impacto Ambiental, Laura Pou ha desarrollado una amplia trayectoria en la que ha unido la arquitectura y la botánica. Su experiencia se ha plasmado en proyectos de la Costa del Sol como el Orquidario de Estepona, hoteles como Kimpton Los Monteros o El Fuerte Marbella, además de numerosas villas de alta gama y complejos residenciales.










