Sevilla

Andalucía Económica presenta su XXVI Barómetro de Expectativas Empresariales en Sevilla

Lleno absoluto en el restaurante Muelle 21 de Sevilla para conocer las previsiones económicas de los empresarios andaluces para 2026. Un acto, presidido por Jorge Paradela, consejero de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía.

La revista Andalucía Económica ha presentado en el restaurante Muelle 21 de Sevilla la XXVI edición del Barómetro de Expectativas Empresariales, el primero de estas características que se elabora en nuestra comunidad. Este riguroso estudio recoge las previsiones para el año 2026 de las principales empresas andaluzas en base a una encuestación directa. Esta fórmula permite valorar y analizar las tendencias que, según los directivos, regirán el próximo ejercicio sobre sus empresas, la economía europea, nacional y andaluza, así como sobre diversos temas de actualidad económica y política. Este instrumento constituye un fiel medidor de las tendencias cortoplacistas, tanto económicas como empresariales.

El acto fue presentado por Alfredo Chávarri, director general de Andalucía Económica; y en él intervinieron Ricardo Castilla, CEO de Concepto Instituto de Investigación; Antonio Higueros, director territorial de Garántia; Juan Ignacio Zafra, director territorial de Andalucía de CaixaBank; Francisco Herrero, presidente de Andalucía Económica; y Jorge Paradela, consejero de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía.

El evento contó con el patrocinio de CaixaBank, con la colaboración de Universidad Loyola, Garántia y Telefónica. La presentación también contó con la colaboración de Concepto Instituto de Investigación y Muelle 21, y con la colaboración técnica de Jinzai.

Barómetro: Expectativas empresariales 2026
El primer bloque del Barómetro de Expectativas Empresariales refleja las previsiones de las empresas participantes en relación a sus índices de facturación, beneficios, empleo e inversión en activos de cara al ejercicio 2026. Es el único bloque de los cinco que componen el Barómetro que aborda una valoración concisa de la propia actividad empresarial y económica de las compañías encuestadas. En cada edición ofrecemos además la evolución de estas predicciones, al comparar las respuestas actuales con las ofrecidas en los 25 años de estudio, que son un reflejo del contexto económico de cada etapa.

Se muestran las previsiones de las empresas sobre la facturación que esperan alcanzar en 2026. Y son expectativas muy optimistas, pues una holgada mayoría de las compañías prevé que sus cuentas crezcan (57,4%) o se mantengan (40,9%), frente a un reducido 5,4% que pronostica una reducción de su cifra de negocio.

Asimismo, se refleja la evolución de este indicador desde el año 2009, y la lectura es que las expectativas sobre la facturación han mantenido un nivel alcista, salvo en ciclos negativos destacados como fueron los ejercicios 2012 y 2020, año de la pandemia. Por su parte, la percepción de disminución de la facturación se posiciona en esta edición a niveles de los ciclos identificados de bonanza empresarial, como fueron los de los años 2015-16.

En cuanto a las expectativas sobre los beneficios empresariales, se refuerza el optimismo, pues un 47,3% de las compañías encuestadas confía en mantener los mismos niveles que los que tendrá este año, y un 38,9% aspira a aumentarlos. También en este caso son los menos los que esperan peores resultados el año que viene (13,8%).

Son expectativas alentadoras que, si observamos con perspectiva, se encuentran alejadas tanto de los años de crecimiento económico (ejercicio 2016) como de las previsiones más pesimistas (2009 y 2021).

Similar radiografía nos muestra el indicador de las previsiones de empleo. La práctica totalidad de las compañías participantes confía en mantener (51,2%) o aumentar (39,9%) sus plantillas en 2026, frente a un 8,9% que prevé reducir empleo.

Al analizar la evolución de un parámetro económico tan relevante para Andalucía como es el empleo, se observa, desde el año 2024, la consolidación de las expectativas de crecimiento de empleo frente a la destrucción del mismo. Solo se produjo un punto de inflexión en las previsiones para el ejercicio 2021.

Asimismo, se analizan las previsiones de las compañías encuestadas respecto a la inversión en activos. Reconocemos tendencias constantes a las ya identificadas en la pasada edición, con un 47,5% de las compañías previendo que mantendrán el mismo nivel de inversión que en 2025, mientras que el 38,6% piensa aumentar esta partida. El resto, un 13,9% de las participantes, prevé reducir sus inversiones en activos.

A nivel evolutivo, se confirma el cambio de tendencia positivo que comenzó hace tres años y que refleja cada año una mayor horquilla entre quienes aumentarán y disminuirán sus inversiones.

La capacidad retrospectiva que nos confiere el Barómetro Empresarial de Expectativas es una de las principales fortalezas de este estudio, que ha sabido reconocer e identificar los cambios de ciclo antes de que estos se produjeran y se fueran consolidando posteriormente.

En relación a los índices de previsión de las compañías para el próximo ejercicio, identificados con la facturación, beneficios, empleo e inversión en activos, la lectura es clara: podemos refrendar que el próximo 2026 se sitúa en la escala positiva de previsiones –que se registran entre el (-1) al (+1) en el cálculo de la evolución de medias sobre las variables de estudio–.

Este análisis también constata que las previsiones lanzadas en esta edición se encuentran alejadas de las optimistas expectativas registradas para el 2016, y también distan mucho del pesimismo que caracterizó a las ediciones de 2008, 2012 y 2020, que coincidieron con coyunturas económicas muy desfavorables.

La última cuestión de este bloque recoge las opiniones de los empresarios consultados acerca de los factores que afectan a la rentabilidad de sus compañías. Y se concluye que el 39,9% destaca la falta de personal formado/especializado como el principal hándicap, junto a la subida de los precios de las materias primas (33%) y la inestabilidad de la política nacional (23,2%).

Menos votos han tenido en esta ocasión factores como la alta inflación, la inestabilidad de los tipos de interés en alza, el encarecimiento de los precios de la energía o el déficit hídrico, que fueron mayormente identificados en anteriores ediciones del Barómetro.

Barómetro: Expectativas económicas 2026
El segundo bloque del Barómetro recoge las opiniones de los directivos andaluces sobre el comportamiento a corto plazo de la economía en el plano internacional, nacional y regional.

El actual escenario político y económico internacional genera incertidumbre en las empresas españolas por múltiples factores. Los conflictos geopolíticos, las tensiones comerciales y la volatilidad de los precios energéticos incrementan los gastos operativos y reducen la competitividad exterior. Además, las políticas monetarias menos expansivas del BCE encarecen el crédito y frenan la inversión. La inflación global, la desaceleración económica en Europa y la inestabilidad de los mercados financieros limitan el crecimiento empresarial, mientras que la dependencia de materias primas importadas expone a las compañías a fluctuaciones constantes y riesgos de desabastecimiento.

Aunque la incertidumbre por la guerra comercial entre EEUU y la UE ha disminuido, no pueden descartarse nuevos episodios de tensión. Además, la caída del Gobierno en Francia y las dudas sobre la sostenibilidad de su deuda han aumentado los riesgos sobre la estabilidad financiera. Por último, una escalada del conflicto en Oriente Medio podría provocar un fuerte aumento en los precios del petróleo.

Casi la mitad de los empresarios consultados (49,5%) estima que la situación económica internacional se mantendrá en los actuales índices de crecimiento, aunque también es importante el porcentaje de los que creen que va a empeorar (34%).

La percepción de nuestros empresarios sobre el contexto económico internacional viene mejorando desde hace dos años. La posición de quienes no prevén cambios ha ido adquiriendo cada vez más protagonismo en detrimento de quienes esperan una evolución probablemente peor.

Las principales entidades financieras y organismos internacionales mantienen perspectivas positivas para la economía española en 2026, destacando su solidez en un entorno global complejo. Bankinter eleva su previsión de crecimiento del PIB al 1,8%, mientras que CaixaBank prevé un avance del 2,1%, apoyado en la fortaleza de la demanda interna y la normalización de la inflación.

La economía española seguirá beneficiándose del ciclo de bajada de tipos de interés del BCE, que mantendrá los niveles en torno al 2%, y de un precio de la energía moderado, factores que favorecerán el consumo y la inversión. El mercado laboral sólido, la recuperación del poder adquisitivo y el impulso de los fondos europeos Next Generation EU consolidan la confianza en el crecimiento interno.

Por su parte, el FMI ha revisado al alza su estimación hasta el 2%, situando a España a la cabeza de las economías avanzadas en crecimiento del PIB y con niveles récord de empleo, superando los 22 millones de ocupados.

No obstante, la demanda externa seguirá restando dinamismo debido al auge del proteccionismo y a la desaceleración de los mercados internacionales. Funcas mantiene su previsión en el 1,6%, anticipando una menor aportación del consumo y un repunte de la inversión, especialmente en construcción.

En conjunto, los analistas coinciden en que la economía española afronta 2026 con una base sólida, gracias al vigor de la demanda interna, la moderación de la inflación –prevista en torno al 2%– y una progresiva normalización del crecimiento tras los años de fuerte recuperación pospandemia.

Los directivos también han opinado sobre cómo será la evolución de la economía española en el contexto de la zona euro y de nuevo prevalece la postura intermedia (52,6%). En esta ocasión, sin embargo, es muy similar la postura de quienes piensan que el comportamiento de nuestra economía será mejor (19,1%) y quienes opinan justo lo contrario (21,7%).

Se aprecia perfectamente cómo, desde el año 2023, se invierte la tendencia con el progresivo aumento de quienes prevén un comportamiento similar o mejor de la economía española, frente a sus vecinos de la zona euro. Y al mismo tiempo empiezan a flaquear las expectativas de una evolución peor.

El Informe de Perspectivas de la Economía Mundial (Informe WEO) del Fondo Monetario Internacional, lanzado el pasado mes de octubre, identifica unas previsiones de leve desaceleración de la economía mundial, que pasaría del 3,2% en 2025 al 3,1% para el 2026. Este nivel de crecimiento responde mayoritariamente al peso de las economías emergentes, que cerrarán este ejercicio con un crecimiento del 4,2% y unas previsiones para 2026 del 4%; mientras que las economías avanzadas se mantendrán previsiblemente estancadas en el 1,6% para ambos ejercicios. Este estudio identifica las previsiones de crecimiento para la zona euro y España, que probablemente cerrarán 2025 con un crecimiento del 1,2% y 2,9%, respectivamente, y del 1,1% y 2% en 2026.

Cerramos este segundo bloque con las expectativas de crecimiento de la economía andaluza frente a la española. Se desprende optimismo de esta cuestión, pues más del 92,8% de los directivos encuestados considera que la evolución de la economía andaluza va a ser similar, mejor o incluso mucho mejor que la nacional.

Esta tendencia positiva se viene advirtiendo desde el 2022 y deja atrás la opinión sobre un comportamiento peor, que era la constante hasta el 2017. Esta es la primera vez, en las 25 ediciones del Barómetro, que el mayor porcentaje de respuesta corresponde a quienes confían en una mejor evolución de la economía andaluza.
Las previsiones de diferentes organismos auguran un crecimiento levemente mayor de nuestra comunidad sobre el nacional o en todo caso muy semejante, barajando un intervalo de crecimiento del PIB para final de año, tanto a nivel nacional como autonómico, que se situaría en torno al 2,8% y el 3%.

Según el informe de coyuntura que elabora el Observatorio Económico de Andalucía, con la colaboración de la Cámara de Comercio de Sevilla, la economía andaluza encara 2026 con ciertos focos de vulnerabilidad: el sector exterior seguirá lastrado por la debilidad de la demanda europea y las tensiones comerciales, mientras que la industria –especialmente el refino y la petroquímica– afrontará márgenes muy ajustados por la volatilidad de las materias primas. Además, el consumo privado podría verse limitado si los salarios continúan creciendo por debajo de los precios.

Para 2026 se prevé un crecimiento entre el 2% y el 2,2%, en un contexto de normalización tras el fuerte avance de 2025. Esta desaceleración se explica por una moderación en la creación de empleo y un entorno exportador todavía débil. El principal riesgo es una evolución europea peor de lo esperado, que afectaría tanto a exportaciones como a turismo. Como contrapeso, la inversión ligada a la transición energética y la digitalización podría seguir actuando como soporte.

Por su parte, el 39º Informe Loyola Economic Outlook (LEO) confirma el buen momento de la economía andaluza y sitúa las previsiones de crecimiento del PIB en un 2,4% para 2026, tanto en Andalucía como en el conjunto de España, en un contexto de desaceleración progresiva pero equilibrada.

En conjunto, la economía andaluza mantiene su dinamismo, capacidad de adaptación y bases sólidas para el crecimiento sostenido, consolidando su recuperación tras años de incertidumbre y confirmando su papel como uno de los principales tractores en España.

Barómetro: Situación económica actual
En este tercer bloque, se identifican y consolidan las valoraciones de los empresarios ante las diferentes administraciones públicas responsables de responder con eficiencia a las necesidades de la actual situación económica, un reflejo de opiniones que se analiza en el tercer bloque de este barómetro empresarial.

El barómetro pregunta a los directivos andaluces sobre cuáles son los incentivos/ayudas para mejorar, apoyar o reactivar el sector empresarial que deberían implantar a corto plazo las diferentes administraciones públicas competentes: 1 de cada 2 entrevistados destaca preferentemente las deducciones y/o exenciones fiscales, concretamente un 57,8%, junto a las ayudas al mantenimiento de la actividad y/o empleo refrendado por algo más de 4 de cada 10 –un 41,7%–.

Ambas actuaciones –y respuestas– se vienen repitiendo por los encuestados en los últimos barómetros empresariales y se recalcan como principales actuaciones a demandar a las diferentes administraciones públicas como herramientas concisas para el desarrollo y consolidación del tejido empresarial.

Con respecto a las valoraciones de la gestión de las diferentes administraciones públicas para mejorar la situación económica, se corroboran las valoraciones obtenidas anteriormente, y así la administración nacional es de nuevo suspendida por algo más de 6 de cada 10 entrevistados, frente a la autonómica que sólo es suspendida por algo menos de 2 de cada 10 entrevistados, siendo ésta misma la entidad pública que alcanza la mayor media de aprobado hasta el 6,13 sobre 10, frente al 3,82 sobre 10 de la administración nacional. Las administraciones locales y provinciales alcanzan el nivel de aprobado obteniendo el 5,13 y el 5,18 sobre 10 respectivamente.

Los motivos que pueden explicar este descontento general pueden ser problemas como la burocracia, la lentitud en los trámites administrativos y la falta de inversión en sectores estratégicos. Los empresarios a menudo señalan la lentitud en la resolución de expedientes y la complejidad de los trámites como obstáculos para el desarrollo de sus negocios; falta de inversión pública en sectores estratégicos como la innovación, la tecnología y el desarrollo de infraestructuras; y problemas estructurales que afectan al clima empresarial, como la falta de personal cualificado o la competencia desleal.

Barómetro: Políticas empresariales y sociales 2026
El cuarto bloque del Barómetro se centra en identificar la evolución de los principales factores de coyuntura general desde las expectativas que le otorgan a estos factores los propios empresarios y, para ello, se compara con la identificación de estos mismos indicadores a lo largo del ciclo económico de previsión que va desde el año 2009 hasta el actual de previsión para 2026, deteniéndonos en los ejercicios con ciclos más extremos, lo que nos permite identificar con mayor comprensión el escenario de previsión de los empresarios para el ejercicio objeto del presente barómetro empresarial.

En cuanto al primer factor objeto de análisis, la inflación, las tendencias detectadas por los empresarios se inclinan a un posible repunte si la comparamos con la previsión identificada para el presente ejercicio 2025 que apunta por una disminución con respecto a ejercicios anteriores. Si bien, la actual previsión se distancia de aquella identificada para 2022 cuando estábamos en plena ebullición de los precios de bienes y servicios, aunque cabe identificarla como la segunda previsión más alta entre los ejercicios de estudio que analizamos para este indicador. En todo caso, según las previsiones de estimación de la inflación de diferentes organismos, la previsión es que se rebaje para 2026 con respecto a la estimación de cierre de 2025 –estimada en torno al 2,4–, hasta situarse en el 2,0.

En cuanto a la morosidad del crédito bancario, la valoración de los empresarios es que tenga una tendencia probable de crecimiento. Esta expectativa se distancia de aquellas identificadas para los años de crisis 2009 o 2013.

Con relación a la demanda interna, la expectativa de los empresarios es que se mantenga o sea levemente inferior a 2025, opinión que contrasta con la valoración de crecimiento que se otorgaba a este factor para el año de crecimiento económico que fue 2016.

En cuanto a la presión fiscal, las previsiones de los encuestados coinciden con las emitidas en los últimos ejercicios. Los directivos andaluces creen que crecerá.

Con respecto a la tasa de desempleo, se percibe una rebaja lenta y continuada y así los empresarios andaluces entienden que se producirá probablemente para 2026 una expectativa muy importante para nuestra propia comunidad y que si bien se sitúa aún por encima de la línea roja de neutralidad en nuestro gráfico de evolución de los principales indicadores económicos, las tendencias con respecto a los demás años, vislumbra este probable descenso si lo comparamos con 2021 tras la pandemia, o para 2009.

Los directivos también vislumbran una posible reducción del acceso al crédito para el próximo ejercicio 2026, muy semejante interpretación a ejercicios anteriores y en diferente escenario que el previsto de crecimiento identificado para 2016 que era de aumento de éste.

Finalmente, con respecto a los precios del petróleo –energía– como factor importante de costos de las compañías, la tendencia identificada por los encuestados para 2026 es de un posible repunte del precio, identificándose tal y como ocurría con la inflación entre los índices más altos, si lo comparamos con los ejercicios de análisis.

Con respecto a los tipos de interés, las previsiones de los empresarios consultados es que se mantendrán en los actuales niveles. Así lo afirman algo más de 1 de cada 2 directivos andaluces encuestados, concretamente el 58,3%, una tendencia que se reafirma como la más probable, tal y como se señalaba en el periodo de 2012 hasta 2021.

En este sentido, el pasado mes de septiembre, el Banco Central Europeo dejaba en suspenso cualquier movimiento en los tipos de interés aparcándolos en el 2%, valor que muy probablemente sea al que cierre en el presente año.

Si bien, su posible evolución estará muy ligada a lo que suceda en el comportamiento de la economía internacional con relación a las incertidumbres arancelarias y las tensiones geopolíticas, así como a la evolución económica de la propia zona euro.

Las previsiones de los empresarios andaluces para 2026 es que, salvo circunstancias que distorsionen de forma relevante el actual panorama internacional, los tipos se mantengan en parecidos niveles en torno al 2% y el de 2,1%.

Barómetro: Políticas empresariales y sociales 2026
El quinto y último bloque del barómetro empresarial tiene, tal y como señalábamos en la introducción, un mayor peso que en pasadas ediciones, teniendo en cuenta las actuales circunstancias de un entorno ciertamente incierto.

Con relación al sector empresarial que se comportará de forma más dinámica en 2026 a juicio de los empresarios, el turismo se viene consolidando en los últimos ejercicios, junto al sector industrial, si bien cabe subrayar el crecimiento en cuanto a la valoración del conjunto de los empresarios entrevistados con relación a la construcción e inmobiliario, que se afianza en el tercer lugar como motor de la economía andaluza, escalando sobre el logístico/distribución que tenía consolidada esta posición en ediciones anteriores del barómetro empresarial.

La industria turística en nuestra comunidad ha superado los 531.000 empleos, generando un impacto económico de 9.500 millones de euros durante los meses de verano y supone el 19% del empleo de sector turístico a nivel nacional, según datos de la Consejería de Turismo. En los primeros nueve meses del año, nuestra comunidad ha recibido una cifra récord de turistas extranjeros –hasta los 11,5 millones de personas–, un 7,3% más con respecto al mismo periodo del pasado ejercicio, con un incremento de gasto de los visitantes de un 8,9%, hasta alcanzar un acumulado de 15.739 millones de euros.

Igualmente, se apuntala entre los empresarios como medida concreta para lograr unas empresas andaluzas más competitivas la necesidad de una mayor y decidida apuesta por la I+D y la innovación, así lo reafirman aproximadamente 2 de cada 3 encuestados –64,1%–, junto a la necesidad de una mayor formación y motivación de los trabajadores –un 45,7%–, que unido a una mayor flexibilidad laboral Ð33,2%Ð y el fomento de la internacionalización –32,1%–, suponen las tareas que desde el propio sector empresarial esgrimen como fundamentales para elevar el índice de competencia de nuestra economía productiva.

En cuanto a las tareas que desean instruir los empresarios a las administraciones públicas, para conseguir atraer mayor inversión a nuestra comunidad, se consolidan aquellas relacionadas con unas mejores ventajas fiscales, algo más de 1 de cada 2 así lo afirma Ð59,6%Ð, junto a la imperante necesidad de una estabilidad política y social identificada por aproximadamente 1 de cada 2, concretamente el 46,4%, que unida a una mayor seguridad jurídica y una mayor colaboración/coordinación entre administraciones, junto a una mayor competitividad laboral, ratificadas al menos por 1 de cada 3 entrevistados, suponen las principales acciones a juicio del sector empresarial para el apoyo y atracción de nuevas inversiones a Andalucía.

En todo caso, cabe destacar cómo en los últimos años el nivel de confianza y estabilidad para la atracción de nuevas inversiones a nuestra comunidad se viene consolidando, en opinión de los propios empresarios, y se enmarcan en una valoración cercana a un 7 sobre 10, niveles que en todo caso eran muy diferentes a los registrados no hace más de 10 años.

En cuanto el nivel de asentimiento de infrafinanciación de nuestra comunidad, el 60,7% ratifica estar totalmente de acuerdo o de acuerdo con esta aseveración, una apreciación que crece con respecto a la pasada edición y escasamente sólo un 11% tienen una opinión contraria. Asimismo, ahondando en esta cuestión, un 60,1% de los empresarios entrevistados afirma que afectaría muy negativamente o negativamente a nuestra comunidad andaluza la posible reforma del modelo de financiación autonómica prevista en al actual contexto político por parte del Gobierno central.

En los actuales entornos de inestabilidad, son varios los factores u obstáculos que pueden influir negativamente al crecimiento de la economía andaluza para el 2026. Para ello, es interesante la evaluación conjunta de ellos, para establecer un índice de prelación y de afectación a nuestra economía.

En este contexto, los empresarios han ordenado, según su percepción, cada uno de estos identificando entre ellos el primero de forma destacada la inestabilidad de la política nacional, seguido en segundo lugar las políticas proteccionistas de Estados Unidos, en tercer lugar, la inestabilidad de conflictos internacionales y en cuarto y quinto lugar, respectivamente, con índices cercanos entre ellos, las diferentes citas electorales previstas y el modelo actual de financiación autonómica.

Se confirma, a juicio de las principales empresas andaluzas, el cambio en la hegemonía económica mundial y así el eje China e India junto al eje del Pacífico Sur liderarán en los próximos años el crecimiento económico mundial, erosionando y desbancando de forma progresiva el predominio americano y europeo que, en este último caso, ha perdido de forma contundente el poder e influencia en el entorno internacional que llegó a tener, según la valoración que hacen los empresarios de nuestra comunidad.

Los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para China y Estados Unidos, según el informe WEO de octubre del 2025, es de una previsión de cierre para 2025 del 4,8 y el 2, respectivamente, y para 2026 del 4,2 y el 2,1 en donde India en estos periodos alcanzará previsiblemente los mayores crecimientos a nivel mundial situándose en el 6,6 para este ejercicio y en el 6,2 para 2026, en contraste con la media de la zona euro, que se situará previsiblemente al 1,2% y al 1,1%.

Con relación al nivel de afectación para las empresas andaluzas precisamente de la política arancelaria de la administración americana para los próximos años, 1 de cada 2 entrevistados, concretamente el 50,8%, pronostica que le afectará en mayor o menor medida y esta afectación se traducirá principalmente en la cifra de ventas –38,7%– y en la rentabilidad del negocio en mercados internacionales –23,8%–.

Tal y como se argumentaba en anteriores cuestiones, para hacer las empresas andaluzas más competitivas, el fomento de la internacionalización destaca entre las posibles medidas. La evolución de la presencia internacional de las empresas andaluzas para los próximos años comparada con respecto al anterior barómetro se modera entre quienes afirman que aumentará probablemente situándose en este caso en el 33,7%, frente al 49% de años anteriores. Las actuales políticas arancelarias que se han analizado anteriormente podrían estar detrás de esta evolución. En todo caso, se sigue demandando un mayor apoyo de las administraciones públicas competentes para el fomento de la internacionalización y así lo estima como un factor interesante o muy interesante esta actuación el 71% de los empresarios.

Las exportaciones hasta agosto de este año, según fuentes de la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos de la Junta de Andalucía, han alcanzado los 27.057 millones de euros –obteniéndose un superávit en la balanza comercial de la comunidad de 369 millones– frente al déficit de la media a nivel nacional, consolidándose como la tercera comunidad más exportadora de nuestro país, con el 10,6% del total de las ventas de España al mundo, tras Cataluña –66.763 millones de euros– y la Comunidad de Madrid –35.513 millones– si bien ambas comunidades tienen déficit de balanza comercial.

Con respecto a las principales consecuencias en la empresa de la posible reducción de la jornada laboral, cuestión ya abordada en el anterior barómetro empresarial, se ratifica quienes señalan que supondrá una subida de los costes laborales de la compañía, así lo indican aproximadamente 2 de cada 3 empresarios, junto a una previsible disminución de la productividad señalada igualmente por 1 de cada 3 entrevistados y a una probable pérdida de competitividad con respecto a otros mercados con menor regulación laboral, señalado por aproximadamente 1 de cada 4 empresarios.

Con relación a la identificación entre los empresarios del organismo, agencia o empresa pública de la Junta de Andalucía que, en su opinión, venga realizando una labor positiva para el desarrollo del tejido económico y empresarial de Andalucía, se ratifica como en los anteriores barómetros a la Agencia Empresarial para la Transformación y el Desarrollo Económico –Trade–.

Recientemente, esta agencia ha anunciado un nuevo paquete de medidas para incentivar la internacionalización y reforzar la presencia en mercados exteriores de las empresas andaluzas con una dotación de unos 11,5 millones de euros, respondiendo, según la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, a una demanda del sector empresarial andaluz, que desea seguir creciendo en mercados internacionales y a un contexto de incertidumbre internacional marcado entre otras circunstancias por los aranceles de Estados Unidos. En 2025, según datos de la consejería, la agencia Trade ha venido apoyando 379 proyectos con una dotación total aproximada de 101 millones de euros, que movilizará previsiblemente 215 millones en inversiones.

La importancia de las políticas en materia de sostenibilidad (ESG) viene aumentando desde el año 2023, donde se introdujeron en el barómetro empresarial, y en donde encontramos que en estos momentos aproximadamente 2 de cada 3 empresas aducen que ya vienen aplicándolas, concretamente el 61,2%. La inversión de estas compañías en materia de sostenibilidad alcanza entre el 1% y el 3% de la facturación, según aproximadamente 1 de cada 3 entrevistados, –31,7%–.

Con relación a la implantación de la inteligencia artificial para la mejora de los procesos en las empresas, el 43% de los entrevistados indica que ya están implantando IA en algunos de sus procesos y un 17,3% afirma que en breve quedará implantada.

Con relación al grado de afectación al mercado laboral de la implantación de la IA, se descarta por los entrevistados que sea negativo o muy negativo, aspecto que sólo considera un 14%, frente a un 53,6% que considera, por el contrario, que traerá efectos positivos o muy positivos.

En relación a la IA, la Agencia Digital de Andalucía (ADA) crea y gestiona la Oficina de Gobierno y Seguimiento de Procesos y Servicios del Centro de Inteligencia Artificial de Andalucía, inaugurada en Granada. El Centro de Inteligencia Artificial de Andalucía tiene como objetivo posicionar a la comunidad a la vanguardia en el ámbito europeo en el uso de la IA. El catálogo de servicios que guiará las actividades y operaciones del centro se estructura en cinco grandes bloques funcionales, que a su vez se desarrollan en 20 líneas de servicios, cada una con aplicaciones y objetivos concretos según el colectivo destinatario: la administración local, la ciudadanía, el tejido empresarial y las pymes, el mundo académico y la propia administración de la Junta de Andalucía.

También se les pregunta a los empresarios andaluces acerca de las actuaciones a emprender por todos los actores para solucionar el problema de la vivienda que vive nuestro país. Entre las medidas más valoradas por los encuestados se encuentra aumentar la oferta de suelo urbanizable; agilizar o disminuir los trámites burocráticos para la construcción y rehabilitación de edificios; incentivar para aumentar el parque de vivienda social; adecuación de los precios de la oferta de vivienda a los segmentos de mayor demanda –jóvenes–; o el apoyo a la rehabilitación de inmuebles vacíos, entre otras medidas.

A nivel formativo, las principales demandas más acuciantes para los próximos años en el tejido empresarial andaluz se focalizan sobre todo en las capacitaciones de ingeniería de procesos productivos, ingeniería en IA, así como ejecutivos comerciales/cuentas.

La pregunta que cierra el barómetro y que se realiza en colaboración con la Universidad Loyola tiene que ver con los recursos humanos. Se reafirma la necesidad de contar en estos instantes con directivos que cuenten con habilidades principalmente de liderazgo y motivación, así como de dirección o enfoque estratégico, características que lo reafirman el 72,8% y 62,6% respectivamente de los empresarios.

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