Sevilla

La familia Cabreja Montero celebra 50 años al frente de La Centenaria, una confitería fundada en 1860

Cinco décadas custodiando un legado estrechamente unido a Alcalá de Guadaíra (Sevilla), a sus familias y a una tradición repostera que ha pasado de generación en generación.

En 1976, comenzó una nueva etapa en la historia de La Centenaria. Manuel Cabreja Vilches, Isabel Montero y Manolita asumieron entonces la responsabilidad de continuar una confitería que llevaba abierta en Alcalá de Guadaíra desde 1860.

50 años después, la familia Cabreja Montero conmemora aquel relevo bajo un lema que resume el sentido de esta celebración: ’50 años custodiando un legado’.

No se trata, por tanto, del 50 aniversario de La Centenaria. La historia del establecimiento supera ampliamente el siglo y medio. Lo que se celebra es medio siglo de una familia al frente de una casa que ya formaba parte de Alcalá antes de su llegada y cuya continuidad asumió con la responsabilidad de conservar una tradición recibida de generaciones anteriores.

Una historia de familia, oficio y continuidad
Los primeros años de aquella etapa estuvieron marcados por largas jornadas de trabajo y una implicación familiar absoluta. Manuel Cabreja aportaba el oficio aprendido durante años en la propia confitería; junto a él, Isabel Montero y Manolita desempeñaron un papel fundamental para sacar adelante el establecimiento.

Después se incorporarían sus hijos Jesús, José Antonio e Isabel Cabreja. Hoy una nueva generación mantiene también su vinculación con La Centenaria.

El relevo familiar no ha consistido únicamente en conservar un negocio. Durante estos cincuenta años se han transmitido recetas, maneras de trabajar, conocimientos del obrador y, sobre todo, una forma de relacionarse con los clientes que explica buena parte del arraigo de La Centenaria en Alcalá de Guadaíra.

Generaciones de alcalareños recuerdan haber entrado de niños acompañados por sus padres o abuelos y regresar, muchos años después, con sus propios hijos. La fuente, los azulejos, el mostrador o determinados sabores forman parte de recuerdos familiares que trascienden la propia actividad comercial.

Su tocino de cielo
La reputación de algunas de las elaboraciones de La Centenaria quedó documentada también fuera de Alcalá. El 11 de julio de 1985, el periodista y director teatral Cayetano Luca de Tena publicó en ABC de Madrid una crónica dedicada a La Centenaria en la que se detuvo especialmente en su tocino de cielo. Tras describir su textura y sabor, terminó su valoración con una frase que todavía hoy recuerda la familia: «Le ponemos un diez a La Centenaria». Más de 40 años después, el tocino de cielo continúa siendo una de las especialidades históricas de la casa.

A esa reputación se suman numerosas historias conservadas en la memoria familiar. Isabel Montero, Isabelita, recuerda cómo la Casa de Alba acudía de forma recurrente a La Centenaria para llevarse su tocino de cielo, una de esas anécdotas que muestran hasta dónde había llegado la fama de determinadas elaboraciones mucho antes de la aparición de internet y las redes sociales.

Las Tortas de Alcalá, de un obrador alcalareño al Club del Gourmet
La historia de La Centenaria está estrechamente ligada a las Tortas de Alcalá, uno de los productos más reconocibles de la gastronomía local y una elaboración que, con los años, ha conseguido viajar mucho más allá de su lugar de origen.

Uno de los hitos de esa trayectoria llegó cuando el Club del Gourmet de El Corte Inglés se interesó por las Tortas de Alcalá elaboradas por La Centenaria. El contacto partió del propio departamento gourmet, atraído por las referencias que había recibido del producto. Tras el correspondiente proceso de selección y valoración, las tortas comenzaron a comercializarse inicialmente en 19 puntos de venta de distintas provincias españolas.

Actualmente, las Tortas de Alcalá La Centenaria continúan formando parte de la oferta del Club del Gourmet de El Corte Inglés, lo que ha permitido que una elaboración profundamente vinculada a Alcalá de Guadaíra llegue a consumidores de distintos puntos de España.

Para la familia, aquel paso tuvo además un valor especial: un producto elaborado artesanalmente en su obrador pasaba de ser una tradición profundamente local a convertirse también en una forma de llevar el nombre de Alcalá de Guadaíra por la geografía española.

La Centenaria fue, asimismo, cofundadora de la Asociación de Productores de Tortas de Alcalá y ha participado desde sus inicios en la defensa y promoción de una elaboración que constituye parte de la identidad gastronómica de la ciudad.

Comercio Emblemático de la Provincia de Sevilla
La trayectoria de La Centenaria ha recibido recientemente el reconocimiento de la Cámara de Comercio de Sevilla, que la distinguió como Comercio Emblemático de la Provincia de Sevilla.

El distintivo reconoce establecimientos especialmente relevantes por su antigüedad, trayectoria, arraigo social y aportación al patrimonio comercial y cultural de sus municipios.

Durante el acto de reconocimiento, Isabel Cabreja Montero intervino en representación de los comercios distinguidos, poniendo en valor el papel de estos establecimientos en la vida de sus pueblos y la importancia de mantener su continuidad de generación en generación.

Para La Centenaria, el reconocimiento cobra un significado especial precisamente en el contexto de su 50 aniversario familiar: supone una valoración externa de aquello que la familia ha intentado preservar durante estas cinco décadas.

50 años contados por quienes los vivieron
Con motivo del aniversario, La Centenaria ha iniciado además un proyecto audiovisual para recuperar la historia de estos años a través de sus propios protagonistas.

Isabel Montero, sus hijos, nietos, familiares y personas estrechamente vinculadas a la casa están relatando recuerdos, anécdotas y momentos que permiten reconstruir la dimensión más humana de la historia: los comienzos, las dificultades, el trabajo en el obrador, los clientes de siempre, las recetas heredadas o la figura de quienes ya no están.

El resultado no pretende construir únicamente un relato familiar. También quiere recuperar una parte de la memoria de Alcalá de Guadaíra a través de un establecimiento por el que han pasado varias generaciones.

Después de 166 años de historia y cincuenta bajo la responsabilidad de la familia Cabreja Montero, el reto sigue siendo el mismo: conservar aquello que merece permanecer y conseguir que las próximas generaciones sigan encontrando motivos para hacer suya La Centenaria.

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