Hasta hace muy poco, el astillero sevillano, tras varios intentos fallidos, parecía condenado a desaparecer: el fin de una época donde Sevilla fue uno de los grandes centros marítimos de la historia y puerta de Europa al Nuevo Mundo. Este es el peso de la historia del Puerto de Sevilla con el que la compañía AG Seville Shipyard, S.L. (antes denominada “Astilleros del Guadalquivir, S.L.”) decidió hacerse cargo de algo que iba mucho más allá de un mero proyecto económico. Hoy, a punto de cumplir una década, el astillero habla de futuro, rentabilidad, empleo cualificado, innovación, sostenibilidad y respeto al medio ambiente.
En 2017 encontraron un astillero prácticamente abandonado, más parecido a un desguace. El histórico complejo, inaugurado en 1956, llevaba años desmantelándose después de la quiebra del astillero público en 2008. La concesión de la que se hicieron cargo apenas representaba el 10% de la superficie original: unos 19.500 metros cuadrados correspondientes al dique seco y un pequeño varadero. Las antiguas rampas de construcción naval ya pertenecían a otros negocios ajenos al sector.
AG Seville Shipyard asumía una deuda previa acumulada de 1,4 millones de euros, dos buques pendientes de reparar y cuatro trabajadores en plantilla. “Cualquier análisis de viabilidad económica nos habría recomendado marcharnos, pero desde el primer momento miramos más allá de los números. Era mucho más que una cuestión mercantilista”, asegura Pablo de Celis, director comercial de la compañía. El leitmotiv fue “seguir creyendo en el enorme valor estratégico del Puerto de Sevilla y, con ello, en su potencial para recuperar una actividad industrial ligada a la identidad de la ciudad de Sevilla”. No se trataba únicamente de rescatar un astillero, sino de “demostrar que la industria naval todavía podía formar parte del futuro económico de la ciudad”

En la actualidad, AG Seville Shipyard tiene una facturación anual cercana a los 9 millones de euros, cuenta con una plantilla de más de 35 trabajadores altamente cualificados y tiene como objetivo a corto y medio plazo inversiones que permitan al astillero seguir creciendo y consolidarse como referente del sector. Parte de su trayectoria de éxito pasa por la adaptabilidad al contexto económico en estos años. De hecho, tras la crisis derivada del Covid, AG Seville Shipyard dio un giro que afianzó su éxito. Mientras otros astilleros de la Península concentraban su actividad en grandes buques, “en AG Seville Shipyard detectamos un nicho menos explotado: las embarcaciones de hasta 150 metros de eslora. Esa decisión estratégica podemos decir que se ha convertido en nuestra principal ventaja competitiva”.
Referente internacional
En este sentido, el astillero sevillano se ha consolidado como una referencia internacional para armadores que buscan rapidez, especialización técnica y flexibilidad operativa en el sur de Europa, compitiendo con instalaciones como Naval Rocha y West Sea, en Portugal, o Astican y Metalships, en España.
El 80% de sus clientes proceden del exterior, lo que la convierte en una empresa internacional de éxito que atrae capital extranjero a la ciudad de Sevilla. Así, navieras como Iver Ships, Jan De Nul, Hartmann Gas, Louis Dreyfus, Stealth Maritime o Wagenborg confían asiduamente en AG Seville Shipyard. El astillero también trabaja de forma regular para armadores nacionales, tales como Balearia, Salvamento Marítimo (SASEMAR) o Mureoil.
Atraer y retener talento joven altamente cualificado
La transformación y el crecimiento de estos años “no nos ha hecho perder la identidad del proyecto”, ha indicado De Celis, quien apuntó que pese a pasar de una facturación de tres millones de euros en 2019 a casi 9 millones en 2025, “contamos con una plantilla altamente cualificada, en la que más de la mitad procede de Sevilla”.
Y es que, añade, “uno de los mayores desafíos no ha sido rehabilitar instalaciones, sino contribuir a recuperar conocimiento y talento. Buena parte de la mano de obra especializada se había trasladado a Cádiz y era necesario volver a formar profesionales desde cero.

Por eso la empresa ha apostado por atraer talento joven, diseñar carreras profesionales e impulsar un futuro centro de formación especializado, que permita garantizar el relevo generacional de un sector donde la experiencia sigue siendo uno de los principales activos. La media de edad de la plantilla es sensiblemente inferior a la de otros astilleros españoles.
Los planes de futuro de AG Seville Shipyard pasan ahora por recuperar el varadero, modernizar completamente los accesos, sustituir la compuerta principal del dique seco, ampliar la capacidad industrial e incluso estudiar la incorporación de un segundo dique seco. Inversiones que dependerán de una nueva concesión a largo plazo, pendiente por parte de la Autoridad Portuaria de Sevilla. El astillero tiene claro que las relaciones y la coordinación con el Puerto, la Zona Franca y el conjunto del tejido empresarial sevillano es uno de los pilares del proyecto, además de un elemento imprescindible para consolidar Sevilla como nodo industrial y logístico de referencia en el sur de Europa.
AG Seville Shipyard pretende seguir contando una historia de éxito: “tenemos claro que recuperar el patrimonio industrial no consiste sólo en conservar edificios, sino en devolverles utilidad; hacer que vuelvan a generar empleo, conocimiento y riqueza, todo ello bajo estrictas políticas de sostenibilidad y respeto al medio ambiente”, subrayó. Detrás de cada reparación naval hay ingenieros, soldadores, mecánicos, electricistas, pintores, proyectistas y decenas de profesionales que han encontrado una oportunidad para desarrollar su carrera en su tierra. “Cuando nos preguntan por el verdadero valor del proyecto, la respuesta es clara: las personas”.










