Restaurantes y Gastronomía

La Carmela de Ivantxu incorpora a su carta sus ‘Desayunos de cuchillo y tenedor’

Iván Valero, natural de Badalona, introduce en Sevilla una propuesta inspirada en la cultura catalana del esmorzar de forquilla, articulada a partir de una carta de desayunos salados y una selección de panes artesanos elaborados en casa.

La Carmela de Ivantxu incorpora a su carta una nueva línea de desayunos bajo el nombre ‘Desayunos de cuchillo y tenedor’, una propuesta que toma como referencia la tradición catalana del esmorzar de forquilla y la reinterpreta desde los códigos gastronómicos, el ritmo de servicio y la identidad propia del restaurante en Sevilla.

Más que una simple traslación de formato, la iniciativa plantea una reformulación del desayuno como espacio de cocina, producto y mesa. En ese sentido, la propuesta se aparta de modelos más estandarizados o sujetos a tendencias recientes para situarse en una lógica distinta: la del desayuno entendido como acto gastronómico con entidad propia, sostenido por elaboraciones saladas, pan de producción propia y platos concebidos para comerse con cuchillo y tenedor.

El origen de esta línea se vincula de forma directa con la biografía de Iván Valero. Nacido en Badalona (Barcelona), Valero parte de una práctica profundamente reconocible dentro de la cultura popular catalana, la de los desayunos salados de cierta contundencia, ligados al recetario, a la barra y a la mesa, para trasladarla a La Carmela desde una lectura personal, contextualizada e integrada en el lenguaje del establecimiento.

Uno de los ejes estructurales del proyecto reside en el pan. Desde el verano pasado, Iván Valero ha desarrollado un trabajo continuado de investigación, ensayo y perfeccionamiento de masas y formulaciones hasta consolidar una selección de panes artesanos elaborados en casa que hoy acompaña no solo el servicio de desayuno, sino también las propuestas de comida y cena del restaurante. Entre estas elaboraciones figuran la hogaza de masa madre al carbón, el pan de centeno con nueces y pasas, el pan de espelta con cereales y semillas y la chapata de masa madre con tomate seco y orégano.

Sobre esta base panadera se construye una carta de desayunos que reivindica la presencia del plato salado en la mañana y que se articula mediante elaboraciones como la Panceta curada con champiñones, los Huevos fritos con patatas, la Carne mechada en su jugo, la Txistorra artesana de Beasain, la Butifarra al carbón con alubias y alioli, los Callos con garbanzos y compango, el Lomo bajo de vaca nacional al carbón o la Caldereta de cordero.

Con esta novedad, La Carmela abre en Sevilla una línea poco frecuente dentro de la oferta habitual de desayunos y lo hace desde una propuesta que no se apoya en el efectismo ni en la importación superfi cial de tendencias, sino en una combinación concreta de memoria personal, desarrollo técnico de producto y voluntad de trasladar al desayuno una cocina con mayor espesor gastronómico.

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