Hoteles

El Grand Hotel Las Dunas, Autograph Collection te invita a disfrutar del silencio

Ubicado en Estepona y a pocos kilómetros de Marbella, en plena Costa del Sol, este hotel cinco estrellas gran lujo de la cadena Marriot International es un remanso de paz y un escaparate al Mediterráneo. Con solo 51 habitaciones, es un retiro de distinción y bienestar, además de un referente gastronómico.

Hay pocos lugares donde se palpe tan nítidamente la tranquilidad y la calma y el Grand Hotel Las Dunas, Autograph Collection es claramente uno de ellos. Todo empieza con la arquitectura del hotel que se articula en torno a la figura geométrica del octágono, especialmente en sus zonas comunes. Esta figura plana que consta de ocho lados y ocho ángulos aparece repetidamente en muchas estancias del hotel como su patio principal, el hall, la piscina o incluso en el spa. La elección no es casual. El ocho representaba el equilibrio cósmico y la vida eterna y el octágono, en su significado espiritual y simbólico, representa el equilibrio, la transición entre lo terrenal y lo divino, la renovación y la búsqueda del conocimiento. Así que preparados para tocar el cielo…

La sensación de paz y tranquilidad te invade nada más entrar. Un interiorismo clásico, moderno y elegante contribuye a ello, además del silencio. Amplios espacios, tanto en sus habitaciones como en sus zonas comunes y, como no, la luz del Mediterráneo que forma parte del hotel como un todo. Y es que el Grand Hotel Las Dunas se asoma al mar como si fuera un auténtico balcón.

Con categoría cinco estrellas gran lujo y recomendado para adultos, el hotel pertenece a la cadena Marriot International, y se ubica justo en la playa, en plena Costa del Sol, junto a la Senda Litoral de Málaga, una gran ruta peatonal y ciclista de 180 kilómetros que recorre la costa malagueña, desde Manilva hasta Nerja, con lo que ya tenemos plan para agradables y relajantes paseos junto al mar.

Además de un servicio cercano e impecable que se adapta a cualquier necesidad del huésped, el hotel cuenta con un spa de primera categoría que ofrece tratamientos exclusivos de bienestar, salones de eventos y reuniones multifuncionales, así como un gimnasio con vistas al mar –por supuesto–, con equipo de entrenamiento cardiovascular, fuerza y pilates.

Sus habitaciones y suites, generosas en espacio, están equipadas con todas las comodidades para garantizar el máximo confort, además de contar con balcones o terrazas con vistas al Mediterráneo y al cielo, por donde contemplar los atardeceres que se escapan hacia el mar por encima de los tejados. Y todo ello sin olvidar los pequeños detalles, que tanto diferencian a este tipo de hoteles, como por ejemplo, infusiones que te ayudan –más si cabe– a descansar mejor o aceites aromáticos para aplicar a las mullidas almohadas que también facilitan el descanso.

Serena Spa
Nos detenemos un poco más en Serena Spa, donde el bienestar se convierte en un estado natural y el verdadero lujo es pausar. En este espacio, cuerpo, mente y alma encuentran un ritmo distinto, acompasado por la calma del Mediterráneo, la luz suave de la Costa del Sol y la brisa impregnada de aromas naturales.

Cada tratamiento nace de la combinación de técnica y sensibilidad, desde una visión integral en la que piel, emociones y energía se equilibran a través de la aromaterapia personalizada.

En Serena Spa no se elige solo un tratamiento: se elige cómo se quiere sentir. A través de esencias puras de ingredientes naturales y ecológicos –cítricos, hierbas, flores silvestres y aceite de oliva– se formulan nuestros exclusivos aceites de masaje, creados para acompañar el estado emocional de cada persona.

El aroma guía, la técnica sostiene y el resultado es un equilibrio que permanece. Una propuesta de bienestar integrativo donde salud, belleza y relajación se encuentran con los tratamientos premium de Alqvimia, cosmética 100% natural de alta gama, con propiedades antioxidantes y regeneradoras que potencian la vitalidad y longevidad de la piel.

Un completo circuito de hidroterapia con diez estaciones y tres programas que ofrecen beneficios para la circulación sanguínea, la eliminación de toxinas y la relajación muscular y mental, gracias a contrastes térmicos guiados.

Casa Calma
Y hemos dejado para el final otro de los puntos fuertes del Grand Hotel Las Dunas: su restaurante, que recibe el nombre de Casa Calma, como no podía ser de otra manera. Calma ofrece una experiencia única rica en matices, aromas y texturas a través de los sabores de la gastronomía mediterránea.

Empezando por la primera comida del día, el desayuno, que como es habitual en establecimientos de esta categoría es a la carta y pausado.

Casa Calma se concibe como una casa frente al mar: un lugar que no se visita, se habita. Una casa abierta, luminosa y serena, donde cada momento del día encuentra su espacio de forma natural y sin rigidez. Comer, beber y estar no responden a horarios ni a escenas, sino al ritmo personal de quien llega y se queda.

La cocina acompaña como lo haría en una casa bien vivida, con producto cuidado, gestos sencillos y atención constante, sin necesidad de imponerse. Todo sucede con la misma calma que el mar cuando está en quietud, creando una experiencia continua, íntima y sin fricciones, donde el verdadero lujo es sentirse dentro, no de paso.

Aquí, la huerta y la brasa hablan el mismo idioma. El producto nace en la tierra y encuentra en el fuego su punto exacto, sin perder su esencia. Verduras de temporada tratadas con respeto, carnes seleccionadas y pescados de lonja que pasan por la parrilla con precisión serena. Todo se construye desde la sencillez: el aroma del carbón, el jugo que se libera, la frescura que equilibra.

Conviene no perderse platos como el ajo blanco malagueño con boquerón y uvas; los calamares de lonja a la andaluza con alioli de lima cítrica –con una perfecta fritura–; unas croquetas cremosas de marisco del litoral; el tartar de atún de almadraba; el aguacate de la Axarquía marcado al josper con piñones y queso feta; el lenguado a la parrilla; o el atún rojo de almadraba marcado con tirabeques, mango y pepino marinado. Y atentos a los fuera de carta, si tienen boquerones, no hay que dejar de pedirlos. Siempre hay que dejar sitio para el postre, y aquí los must son la torrija; la tarta fina de manzana horneada al momento con láminas finas y helado de vainilla a Bourbon; o el mango de la Axarquía cortado en finas láminas.

WP to LinkedIn Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll al inicio