
Hay lugares que no necesitan reinventarse, solo evolucionar. Playa Padre es uno de ellos. Tras su apertura el pasado 8 de marzo, el icónico beach club vuelve a situarse en el centro de la escena marbellí con una propuesta que, lejos de repetirse, afina cada año su identidad: una combinación de gastronomía, música, arte y paisaje que convierte cada jornada en algo irrepetible.
Ubicado en la Playa del Cable, el espacio mantiene intacta esa estética bohemia con inspiración en el Caribe mexicano que lo ha definido desde sus inicios. Un imaginario que remite a Tulum, pero con el pulso propio de la Costa del Sol. Maderas naturales, tejidos orgánicos y una arquitectura pensada para integrarse con el entorno dibujan un escenario donde lo sofisticado se vive sin rigidez.
A lo largo del día, Playa Padre se transforma de forma casi imperceptible. Las mañanas invitan a bajar el ritmo, a habitar el espacio desde la calma. Pero es al caer la tarde cuando todo cambia: la luz se vuelve dorada, la música gana presencia y el ambiente se activa hasta convertir el beach club en uno de los puntos neurálgicos del verano mediterráneo.

En cocina, Playa Padre sigue sorprendiendo bajo la dirección del chef Franco Franceschini, acompañado de un equipo que combina creatividad y respeto por el producto local. La propuesta gastronómica es una fusión global con fuerte acento hispanoamericano y guiños asiáticos, donde cada plato busca despertar todos los sentidos. La misión del chef es llevar al máximo el potencial de los mejores productos y crear combinaciones que sorprendan y seduzcan.
Entre sus platos más emblemáticos destacan el Pulpo Güey, el Taco de cangrejo de concha blanda, el Pollo Enchipotlado y la Lubina Zarandeada. La carta de sushi se mantiene como uno de los grandes atractivos, con propuestas como el Futomaki Playa Padre Roll y el Nigiri de Vieira, que ya se han convertido en favoritos indiscutibles. Además, la carta incorpora nuevas creaciones que exploran texturas y sabores inesperados, manteniendo el equilibrio entre lo dulce, lo salado y lo ácido que caracteriza la cocina del club.

El ‘place to be’ de Marbella donde pasan las cosas
Lo que realmente distingue a Playa Padre es su capacidad para crear comunidad alrededor de la música y la cultura. La temporada 2026 arranca con fuerza: el 2 de abril, La Siesta x Playa Padre convierte el tardeo en toda una experiencia, y apenas tres días después, el 5 de abril, Mëstiza toma el espacio para una jornada que promete ser uno de los momentos más comentados del inicio de temporada.
A partir de ahí, regresan los rituales que ya forman parte del ADN del club. Los domingos recuperan su esencia con las emblemáticas Boho Sundays, en los que han sido anfitriones los artistas más destacados del circuito internacional como Peggy Gou, Black Coffee, &ME entre otros.
Detrás de todo ello, Grupo Mosh sigue desarrollando una visión muy clara del ocio contemporáneo: espacios con personalidad, donde la estética, la música y la gastronomía no compiten, sino que dialogan. Un modelo que, lejos de agotarse, encuentra en cada temporada una nueva forma de expresarse.

Porque si algo define a Playa Padre es precisamente eso: la capacidad de seguir siendo el mismo lugar al que todos quieren volver, pero sin dejar de cambiar.
Grupo Mosh
En 2016, un grupo de emprendedores con amplia experiencia en el sector del ocio, tanto a nivel nacional como internacional, deciden abrir su primer restaurante en Marbella, Mosh Fun Kitchen. Tras el éxito de este primer local, le siguen el beach club Playa Padre en 2017, los night clubs Momento (2018) y Motel Particulier (2020), NIDO Estepona (2021) su primer beachclub fuera del territorio marbellí y, por último, La Cabane, en verano de 2023, el primer proyecto del grupo junto al Grupo Dani García y Dolce & Gabbana. Amantes de la música, la moda, la decoración y la gastronomía, sus proyectos florecen y nacen inspirados en sus viajes alrededor del mundo que los llevan a recopilar experiencias que, posteriormente, importarán a su particular universo empresarial. Grupo Mosh es sinónimo de localizaciones extraordinarias, arquitectura e interiorismo evocadores y una propuesta gastronómica inspiradas en las raíces conceptuales (y diferenciales) de cada uno de sus locales donde la moda, la música y el hedonismo son mucho más que una seña de identidad, una forma de disfrutar de la vida.










