EMPRESAS

La Tizná: un restaurante ecológico único en su género y en Sevilla

Aunque ellos se identifican mejor como una 'casa de comidas', con cocina 'non stop' y con tienda de productos ecológicos, este restaurante sevillano es todo un descubrimiento por su cocina local, tradicional y sus valores de honestidad, cercanía y hospitalidad. No en vano, es el primer restaurante con certificacion ecológica de Sevilla por la CAAE; y tiene un solete en la Guía Repsol, entre otras distinciones que tiene y que, a buen seguro, estarán por llegar.

Ángeles Muñoz y José Antonio Barragán.

La Tizná es el primer y único restaurante con certificacion ecológica de Sevilla por la CAAE, además cuenta con un solete en la Guía Repsol; está acreditado como restaurante sostenible por la Fundación de Restaurantes Sostenibles; y ha sido seleccionado como Destino Sostenible por Singular Place Plataforma Europea de Turismo Responsable y Sostenible. Eso, de momento…

Pero, ¿qué es La Tizná? En primer lugar, el nombre hace referencia a las mujeres que trabajaban antaño en cocinas con carbón y nunca fueron reconocidas profesionalmente, un trabajo muy sacrificado a las que quieren rendir homenaje.

La Tizná es una idea original de dos emprendedores con más de 20 años de profesión en el ámbito de la consultoría y gestión de activos de hostelería. José Antonio Barragán se especializó en el mundo del vino y el servicio en alta restauración. Formado en la escuela de hostelería de Cádiz, ha desarrollado su carrera en distinguidos restaurantes de estrella Michelín como jefe de sala y Sumiller, es formador de formadores homologado en vinos de Jerez, Montilla Moriles y Condado de Huelva, entrelaza su pasión por los vinos naturales con ofrecer la mejor atención y experiencia al cliente, haciendo que cada comida sea única. Por su parte, Ángeles Muñoz se formó en las disciplinas de agricultura ecológica, nutrición y dirección de restaurantes. Curtida en cocinas de restaurantes 5*GL, lleva más de 12 años trabajando como consultora, a la par que desarrolla proyectos propios como La Tizná, es profesora, asesora y gestora, especializada en planificación y puesta en marcha de espacios gastronómicos sostenibles.

Vista desde el exterior del restaurante.

José Antonio y Ángeles abrieron las puertas de la La Tizná en 2021 en la calle Camilo José Cela 1 de Sevilla, aunque antes estaban en otra ubicación.

Cercano, casero, auténtico… son algunos de los calificativos que mejor definen a La Tizná, un restaurante ecológico o ‘casa de comida sostenible’ –como ellos prefieren llamarse– que se basa en valores de autenticidad, tradición, honestidad, cercanía y hospitalidad.

Además, desde La Tizná se sienten muy orgullosos de sus proveedores y quieren ponen en valor el trabajo de las personas que trabajan la tierra, que cultivan y crían productos frescos, saludables y sostenibles. Proveedores que además de nutrirles de productos para el restaurante, también los venden en el establecimiento.

Entre sus proveedores se encuentran el obrador de Domi Vélez de Lebrija (Sevilla); el obrador Masa Bambini de Sevilla; la almazara ecológica Antojo del Sur de El Saucejo (Sevilla); los huevos ecológicos de Campoalcor de El Viso del Alcor (Sevilla); los productos de la huerta de Dieta Ecologica de El Viso del Alcor; Hortícola Sierra Ecológica de Málaga; las setas ecológicas de Radikal Lab. de Mairena del Aljarafe (Sevilla); la carne de vacuno ecológico El Cercado de la Era de Valencina de la Concepción (Sevilla); las carnes ecológicas de Campos de Pilas (Sevilla); el caviar ecológico de Riofrío (Granada); ostras de cultivo sostenible Mar Natural Scoop. de Cádiz; atún de almadraba de Petaca Chico de Conil de la Frontera (Cádiz); Legumbres Ecológicas de Málaga; y miel ecológica Rancho Cortesano de Jerez (Cádiz), entre otros.

Propuesta gastronómica
Pero vamos a lo principal: la propuesta gastronómica y lo hacemos por orden, por la primera comida del día: el desayuno. La Tizná ofrece desayunos de toda la vida y otros más actuales o healthy. Así encontramos desde el desayuno andaluz, cafés y zumos ecológicos, bollería, fruta de temporada, tostadas, sus elaboraciones con huevos ecológicos (benedit, francesina de pavo & aguacate, croqué madame royal, tortilla de patata trufada, huevos al gusto) o sus especiales (mollete mediterraneo, bikini trufado, mollete ibérico y omega 3). En la variedad está el gusto.

Y llegamos a la hora del aperitivo o tapeo, donde podemos acompañar nuestro vermú, copa de manzanilla o cerveza ecológica –lo que nos plazca– por ejemplo con unas ostras del estero natural de Cádiz (3,80€ unidad); unos maripuris de bacalao, higo y holandesa de mostaza (6€); un salmón con pan moreno, kefir e hinojo (9€); un original chicharrón gaditano con pimiento sishito, sal y limón (6€); o una tabla de quesos artesanos (17,80€) o de jamón ibérico (18,90€). Todo ello, sin faltar un buen pan artesano.

Y entramos de lleno en el almuerzo. La carta de La Tizná no es muy extensa, cuenta con unos 11 platos. Prefieren centrarse en lo que más dominan: cocina de temporada, guisos, verduras, sin faltar carnes, pescados y postres. Todo casero. Todo con sabor, con mano. Recuerda a aquellas cocinas de antaño, a ese chup-chup que hace referencia a la lentitud y a la baja temperatura constante y sin prisas. Lo que hoy se conoce como ‘slow food’.

Guisos a diario.

Así, encontramos un primer bloque llamado ‘Del campo a la mesa’ con cinco elaboraciones:  pimentada andaluza con aliño muhammara, sésamo, nueces, menta y garbanzos (10€); aguacate ecológico con piriñaca gaditana, vinagreta de lima kafir, col encurtida y rabanitos (10,80€); ensalada de naranjas y bacalao ahumado, con aderezo de manzana y apio, cebolla roja y dátiles (12,50€); la ensaladilla de la Dolores, con patatas de sanlúcar y melva canutera (9,50€); y verduras ecológicas de temporada (12€).

Y un segundo bloque llamado ‘Hoy voy a comer bien’, con seis propuestas: guiso del día de legumbres con verduras y pringá cocinadas a fuego lento (16€); huevos rotos ecológicos, patatas a lo pobre de Sanlúcar, sofrito de cebollas dulces, jamón ibérico y tartuffata (14,90€); pollo andalusí cocinado a baja temperatura con jengibre y ajo, quinoa salteada a la canela, salsa de rass el hanout y hoja de pastela –el más solicitado entre los comensales asiáticos– (16€); arroz de doñana con pato arroz redondo de las marismas de Isla Mayor, con puerros tiernos, castañas y setas con cuarto de pato asado (24€); atún rojo encebollao mormo de Petaca Chico sobre encebollado de portobello, espinacas gomae y cebollitas glassé (19,90€); y toro ecológico guisado en salsa de Montilla, verduritas eco salteadas y crema de patata trufada (19,90€).

Pollo andalusí.

Aunque es difícil, intenta dejar hueco para las tartas y postres: piononos de Arahal (2,50€ unidad); picatostes gaditanos (4,50€); fruta ecológica (5,50€); chía reposada, confitura y frutos rojos (5€); tarta de la abuela con bizcochuelo, nutella y natillas (5,50€); tarta de chocolate negro al 70% (5,50€); pastel de limón, galleta y merengue (5,50€); y tarta de queso horneada (7,50€).

Además cuentan con diversos ‘packs’ como el Eco Picnic (20€), un tentempié ecológico para llevar; La blanca & Verde, un menú vegano basado en el campo ecológico andaluz (25€); el menú de tapas ‘Illo Quedamos’, el picoteo que hace un andaluz cuando queda con los amigos (25€); el menú Casa Andaluza, al modo del que preparaba la abuela cuando ibas a comer, con una mesa con todos los platos al centro (30€); Gloria Bendita, el menú que prepara un andaluz cuando tiene que quedar como un señor o quiere agasajar a la suegra, con platos al centro y por persona (40€); Eco y Local, el menú ecológico de temporada (50€); y Andalusian Crack, un menú para descubrir una Andalucía de lujo (65€).

Dicho lo cual, te irás de allí pensando por qué no has conocido este impresionante lugar antes, aunque más vale tarde que nunca y seguro que vuelves.

Huevos rotos ecológicos con patatas a lo pobre de Sanlúcar, para mojar pan.

Un restaurante ético
Y es que, tal y como explican, su objetivo es que sus clientes coman bien, entendiendo este bien en varios sentidos: bien por salud –no tienen fritos, son elaboraciones con cocciones saludables (plancha, horno, vapor)–; bien para otras personas –apoyan a las familias productoras andaluzas, dinamizando el comercio local y velan por el bienestar de su equipo, generando un modelo de negocio conciliador, por lo que no trabajan en turnos partidos–; bien para el planeta y el medio ambiente –son sostenibles y bio agradables, todos sus procesos están diseñados para que generen el menor impacto en el medio ambiente y en el entorno–.

Así, por ejemplo, no abren de noche con lo que no molestan a los vecinos ni emiten contaminación lumínica, tienen sistemas de reducción de uso energético en luz y agua, reciclamos todo, no desperdician, son fans de las verduras y todos sus envases son biodegradables…

La Tizná trabaja con cadenas de suministro éticas y locales; y realiza una innovación gastronómica responsable. De este modo, se erige como un referente de cómo la hostelería puede ser parte activa de la solución. «Nuestro compromiso con la sostenibilidad no es un argumento comercial, sino una filosofía integral que permea cada aspecto de nuestra actividad, desde la selección de ingredientes, la gestión de recursos y hasta el diseño de nuestras operaciones», explican.

Tarta de queso horneada.

En La Tizná ofrecen más que un espacio, brindan un entorno ético y alineado con los valores actuales del mercado empresarial para ofrecer: eventos empresariales con propósito –para empresas que buscan entornos sostenibles para reuniones, formaciones o celebraciones, con un impacto ambiental controlado y reducido–; sinergias estratégicas – colaboran con empresas para desarrollar proyectos conjuntos que generen valor compartido, contribuyendo a objetivos de sostenibilidad específicos–; y consultoría gastronómica y de sostenibilidad –comparten su experiencia y conocimiento con socios que deseen incorporar prácticas responsables en su actividad–.

«En un sector donde muchas iniciativas se limitan al ‘greenwashing’, La Tizná se distingue por su autenticidad, su rigurosidad y su compromiso a largo plazo. Nuestros resultados, medidos de forma objetiva y tangible, mediante certificación por organismo autorizado, son testimonio de nuestrac ontribución a un futuro más sostenible. La Tizná no es solo un restaurante sostenible; es un modelo de cómo la gastronomía puede liderar una transformación global hacia un equilibrio entre desarrollo humano y cuidado ambiental», aseguran.

Datos de interés
• Dirección: calle Camilo José Cela, 1, 41018 Sevilla.
• Teléfono: 955 80 92 58
• Horario: de 9.30h a 20:00h de lunes a viernes y sábados de 10h a 20h.
• Web: https://www.latizna.es/

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