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Sevilla se pliega al aceite importado de Portugal y países mediterráneos

Perdemos aceite. Mucho se jacta Andalucía de ser despensa del olivar mundial y mucho lo hace Sevilla de vender al mundo lo más grande del oro verde regional. Pues bien, a punto estamos este año de que la tortilla se dé por completo la vuelta y seamos más importadores que exportadores. ¿Cuestión coyuntural por la

20 septiembre 2013
 

Perdemos aceite. Mucho se jacta Andalucía de ser despensa del olivar mundial y mucho lo hace Sevilla de vender al mundo lo más grande del oro verde regional. Pues bien, a punto estamos este año de que la tortilla se dé por completo la vuelta y seamos más importadores que exportadores. ¿Cuestión coyuntural por la escasez de cosecha? ¿Competencia creciente de los países mediterráneos? Quizás una combinación, pero lo que sí está claro es que perdemos aceite.

aceitunas

En efecto, así lo corroboran las estadísticas internacionales del Instituto de Comercio Exterior (ICEX) para el primer semestre del ejercicio en curso. Entre enero y junio, la provincia de Sevilla, que acoge a las principales envasadoras y mayoristas de aceites de oliva y de semillas –aquí están los grupos Migasa, incluida su filial Ybarra; Acesur, que incluye Coosur; y Sovena, que embotella la marca Hacendado–, contabilizó 318,37 millones de euros en ventas internacionales de aceites y grasas, con un descenso del 3,5 por ciento respecto al mismo periodo de 2012.

Sin embargo, el dato que llama poderosamente la atención es el que atañe a las compras realizadas al extranjero: fueron 211,51 millones de euros, tras crecer el 256,48 por ciento respecto a los 59,33 millones del semestre de arranque del pasado ejercicio. Por tanto, cuatro veces más. Una última comparación: sólo hasta junio, el doble que la estadística para el conjunto de 2012.

¿Qué está pasando? Tres serían las causas. La primera, que la pasada campaña (2012-13) fue corta en cosecha debido tanto a la climatología (sequía en la comunidad andaluza) como a la llamada vecería del olivar (los olivares de secano unos años cargan y otros no).

La segunda, que la industria envasadora habría compensado con importación la caída de la producción nacional, amortiguando, así, la subida de las cotizaciones de la materia prima y el posterior impacto sobre el precio para los consumidores finales (en las tiendas).

Y tercero, como apuntan desde la patronal agraria Asaja, que ya no existen aranceles ni contingentes europeos sobre los aceites de oliva producidos en Marruecos, y por las crecientes adquisiciones a Tánger, dos de los mercados rivales de España y cuya expansión olivarera –con respaldo de empresas andaluzas, tanto en plantaciones como en el envasado– dará aún mucho que hablar. De hecho, constituyen la principal amenaza para el oro verde andaluz.

Pero habría que agregar tres porqués: Uno, Portugal. El país vecino goza ahora de la masiva entrada en producción del olivar que se plantó a principios de la pasada década gracias a una reforma comunitaria del sector oleícola –la que impulsó el famoso Franz Fischler– que le reconocía una capacidad de producción superior a la real. No en vano, la zona del Alentejo y el Algarve captó inversiones agrícolas españolas, con grandes fincas en regadío. También habría que tener en cuenta que Sovena –la antigua Agribética, con sede en la localidad de Brenes– es de capital luso (su principal accionista es el líder del aceite de oliva de Portugal). Dos: Grecia. La aguda crisis que soporta el Estado helénico hace rentable a los industriales comprar allí a unos precios bajos. Y tres: Turquía, que este año se estrena como vendedor de aceite a Andalucía.

El ICEX atestigua el viraje del comercio internacional de los aceites y sus orígenes. Desde Portugal se importaron por valor de 53,7 millones en los seis primeros meses de 2013, frente a 38,04 millones de un año antes; desde Marruecos, 5,45 millones, cinco veces más sobre los 1,14 millones precedentes; desde Túnez, 17,31 millones, que suponen más que cuadruplicar los 3,9 millones anteriores; desde Italia, 13,55 millones mientras que fueron apenas 2 en el primer semestre de 2012; desde Grecia, 48,41 millones, con la friolera de 29 veces más a lo largo del periodo analizado; y desde Turquía, el año pasado cero, y hasta junio del ejercicio en curso, 12,76 millones de euros.

En el caso del conjunto de la comunidad andaluza, su importación de aceites y grasas alcanzó entre los meses de enero y junio los 388,04 millones de euros, frente a los 222,1 millones del primer semestre del año pasado –es decir, un 74,71 por ciento más–, según también las estadísticas del ICEX. Las ventas al exterior se situaron en 650,93 millones de euros, con un descenso del 11,72 por ciento.

La producción nacional de aceite de oliva ha sido en esta campaña de 614.700 toneladas, frente a los 1,61 millones de la anterior. Hasta junio las importaciones eran 96.300 toneladas (49.400 hace un año) y 435.400 las exportaciones (613.600 en el primer semestre de 2012). Y a junio pasado quedaban aún en existencias 600.700 toneladas. Son datos oficiales de la Agencia para el Aceite de Oliva, un organismo dependiente del Ministerio español de Agricultura.

El precio medio actual del aceite de oliva, 2,46 euros por kilo, y hace un año, 2,36. La importación evitó mayor encarecimiento.